.................................................................................. HISTORIA

El Pueblo del Parao
 Síntesis  de  “El Pueblo del Parao” – Orígenes –  José Luis Cuello Núñez (Ed Tradinco -2004)

Parte I

Juca

José Fernandes Vergara –el fundador-  compró los campos expresamente para la fundación del pueblo, el 20 de diciembre de 1877  a su cuñada – según expresan algunas escrituras-  Luisa Ignacia Saravia, casada en segundas nupcias  con  Clementino Vergara.  Fue sobre esta fracción  donde originalmente se trazó el  plano  fundacional  del agrimensor Manuel Coronel conformando los terrenos que actualmente están comprendidos entre las calles  José Artigas y Graciana Gomes haciendo fondo con el Parao, desde el Paso  hasta la Isla.
 Otra parte de esas tierras,  las adquirió el 18 de febrero de 1887,  y es contigua a la anterior, comprendiendo los terrenos ubicados entre las calles 18 de Julio y vía férrea haciendo también fondo con el  arroyo Parao.

Fue Juca Vergara, unos de los  40.000 brasileños establecidos en  el norte y este del Uruguay  y  que ocupaban en el año 1857:   1.782 leguas cuadradas de campo,  divididas en 428 estancias,   propiciada  la adquisición  por el bajísimo valor de la tierra.

Allí estaban, metidos como una cuña  en esa franja fronteriza,  discutida   durante siglos por españoles y portugueses;  y  cuya presencia  recreaba  un  viejo resabio que  bullía aun después de la independencia,  he impulsaba  a  nuestras autoridades a instrumentar políticas  tendientes a impedir   la extranjerización de la tierra y  combatir la amenaza  de la identidad cultural .

Dice el cronista Paseyro y Monegal: fue un sueño que atesoraba desde su juventud,  la fundación de un pueblo en sus dominios. Y ese brasilero –paradójicamente- contribuyó con su actitud a refirmar nuestras bases orientales

¿Por que?
Porque -quién sabe- en su interior tenía mucho de oriental.

Dicen algunos documentos que su padre,  José De Castro Vergara ( o José Vergara De Castro), había nacido en territorio español – mas precisamente en la Villa de San Carlos (Maldonado) en el año 1772, bautizado el 4 de julio –población fundada en 1763 por el Gobernador de Buenos Aires Pedro de Ceballos, mas adelante Virrey del Río de la Plata-  con  portugueses traídos desde 1763 durante la invasión española a Río Grande, en poder de Portugal y que muchos luego regresaron a Brasil en 1777, gracias al tratado de San Idelfonso que fijaba limites “definitivos” entre ambas potencias.
                                                                        Moacyr Domínguez – Portugueses en Uruguay-

José De Castro Vergara, se casó, con Maria Fernandes,  hija de  Manuel Fernandes Souto y  Aurencia Maria,  el 5 junio 1800 en Río Grande-RS –Brasil.

Las primeras ventas

El 7 de abril de 1891, Juca Vergara hizo las primeras ventas de terrenos luego de un fraccionamiento proyectado por el Agrimensor de Cerro Largo,  Manuel Coronel.

El día antes  en un carruaje particular habían llegado  al pueblo -que por ese entonces se conocía como Parado-  los señores  Lucas Urrutia (escribano),  Manuel Coronel y  Luciano Macedo,  para escriturar los terrenos que  José F. Vergara,  vendería a infinidad de personas.  
Diario  La Paz. 1891.

Los compradores de ese día fueron:  Bernardo Silvera  hacendado del Rincón de Ramírez;  Ladislao Silvera, hijo de éste y también hacendado además de comerciante, titular de La Montevideana;  Fernández Rivera, hacendado y  consignatario de ganado;  Domingo Cuello Caldas,  Juan Claussen, inmigrante alemán, comerciante propietario del Hotel Fraternidad, posta de diligencia; Fortunato Jara, caudillo de las huestes de Aparicio Saravia;  Everilda Jara, hija de Fortunato, casada con el periodista Juan Paseyro y Monegal; José Senosiaín, vasco, herrero; Isidro Tellechea, español propietario de gran extensión de campo.

  Los inmigrantes
                                                             
Inmediatamente  se produjo el arribo de extranjeros al Caserío del Parao, en la década que va desde 1890 a 1900. Llegaron inmigrantes procedentes de distintos países europeos, pero cabe destacar el afincamiento de italianos.  Seguramente otra hubiera sido la historia del desarrollo de la localidad,  si éstos  y sus numerosas familias –con la misma impronta- no hubieran elegido Vergara como su punto de destino.
Bonelli (constructor), Ducatelli (constructor); Zito (constructores y comerciantes),  Di Bueno (constructor),  Scarano (sastre), Ramagli (boticario),  Padula (zapatero, comerciante), junto a otros terminaron afincándose en  el incipiente caserío entre 1893 y 1896,  dándole el impulso que necesitaba, en el momento justo,  a través del oficio que dominaban a la perfección muchos de ellos: la albañilería.

Un nuevo pueblo

Peones de estancia que el alambrado desplazaba; obreros y comerciantes de pueblos y ciudades  aledañas;  estancieros y propietarios de parcelas menores, que veían un  florecimiento  en las condiciones de la atención de la salud, la vivienda,  el comercio, la interacción social, la educación, convergieron sin prisa pero sin pausas, como si se tratara de la tierra prometida.

La abundante mano de obras; la facilidad para  adquirir terrenos que ofrecía el fundador;  el generoso arroyo Parao a cuya margen se levantaba el caserío y que ofrecía arena, canto rodado, madera, carbón  y agua para el aseo y consumo; la proximidad de la frontera; una inconmensurable  zona rural circundante, apta para el desarrollo de la ganadería extensiva,  fueron elementos que sin duda incidieron al momento de decidir el afincamiento los noveles habitantes.
En 1896, estaban establecidas en Vergara,  cinco  casas  de  comercio,  un  horno de ladrillos, un taller de herrería, dos carpinterías y dos posadas.

Parado –actual Vergara-  era parte de la segunda seccional del Departamento de Treinta y Tres, cuyo centro lo constituía esta localidad por ser sede de la Comisaría,   conformando  una basta región de vigilancia de 1800 kilómetros de superficie  encerradas entre: arroyo Los Ceibos,   Cuchilla de Dionisio,  arroyo Parao y el río Cebollatí.
 
Además de Vergara otros centros poblados “agrupaciones de  ranchos” conformaban la sección,  conocidos con las denominaciones de Bellaco, Catete, Chirca Blanca, Cañada Grande, etc, lugares que con mucha frecuencia requieren la presencia de la policía, pues el robo allí es uno de los alicientes de la vida. ¿Podrá nuestro Comisario  atender debidamente esta población, su oficina, la oficina de El Oro, los pueblitos mencionados y los lugares de gran circulación de contrabando, como la Isla del Parado y Cebollatí?
Esto es imposible.   Expresaba un periódico de la época.

Dos comisarios de distinto pelo se destacaron: Segundo Oxley, relevante figura de la lucha armada en filas del Partido Nacional;  y una vez roto el Pacto de la Cruz, a partir de 1904, la jefatura pasó a manos del Gobierno y  a cargo de la Comisaría de Vergara, fue designado Germán Muiño, colorado, integrante de una familia arraigada, y  numerosa del pueblo.

La Escuela

La  educación y la salud, fueron siempre una preocupación latente de los pobladores.
Del año 1901 data la oficialización de la Escuela  Nº 17, a pesar de que se impartió enseñanza primaria desde algunos años antes impulsada por el propio fundador y los vecinos mas influyentes.
Desde el año 1902 se registra  la colaboración de organismos oficiales; la Dirección  General de Instrucción Pública  contribuye al desarrollo de la educación  constituyéndose en un apoyo vital para los  abnegados habitantes.
En el año 1904 se crea  la Escuela Nº 13 de Varones,  que funcionó en calle Fortunato Jara  casi Joaquín Suárez y  a su cargo comenzó el maestro Arturo Lecuna.
Paralelamente en la esquina de Suárez y Jacinto Ruiz –a una cuadra de distancia- se erguía la escuela Nº 17 de Niñas, cuya figura señera fue Liberata Maeso de Moraes.
En 1919  se instala la escuela mixta.

............................................................................Salud
En el año 1912 se radicó  en Vergara el Dr. Pedro Sala; y  el doctor Santiago D.  Preve – nacido y recibido en Buenos Aires - a fines de 1913, coronando el esfuerzo de quienes   luchaban por contar con un médico radicado.

.........................................................................La Iglesia
La vida espiritual marcó otro jalón  en el desarrollo del lugar.
La piedra fundamental del edificio de la Iglesia Católica fue colocada en 1890 y bendecida por monseñor Isasa, actuando de padrinos Rudesindo Pereira y María José Silvera.
La adquisición del terreno se realizó el 28 de mayo de 1893  y suscribió en representación de la Iglesia,   Bernardo Silvera.
No se contó con un cura desde los comienzos y la atención se brindaba a través de las misiones que llegaban regularmente y realizaban bautismos, matrimonios, confirmaciones  y peregrinaciones, producto de la cuales se levanta aquella centenaria cruz de madera que le da nombre a la zona denominada Cruz Alta.

El padre Bernardo Zito de la Congregación Pia Societas Misionum, que actuaba en calidad de interino, fue confirmado el 30 de abril de 1939  como primer Cura Párroco de Vergara.

                                                           ...................................La Diligencia
Las comunicaciones  también tenían lo suyo.
Dice Serafín  J. García:
El acontecimiento más importante para las gentes de mi pueblo natal, allá por la segunda década del siglo, era la llegada de la diligencia. Las gentes lugareñas aguardaban la siempre con la esperanza  de que ella trajera alguna novedad, algún suceso distinto a lo cotidiano, que como tal fuera a romper con la monótona uniformidad de sus vidas sencillas, tranquilas e invariables. Porque la diligencia constituía la más regular y segura forma de contacto con la capital del país y aún con la de cada Departamento que entonces parecían lejanísimos debido a la lentitud y escasez  de los medios de transporte.

 

.....................................................................Ley de creación  - 1903

El 10 de marzo 1903, Vergara ingresa definitivamente en la historia, al entrar en vigencia la Ley 2788  cuyo proyecto con un error ortográfico –corregido después- expresa:

Artículo 1o.- Declárese oficialmente Pueblo con la denominación de  “Bergara”, la agrupación de casas situadas en la  margen derecha del Arroyo Parado; Segunda  Sección Judicial y Policial del Departamento  de Treinta y Tres.

La exposición de motivos justifica de la siguiente manera su creación:
Unido por algunas vías  de acentuado tránsito, como  la que conduce de Nico Pérez a Treinta y Tres, Parado, Paso de Tacuarí, Artigas y poblaciones limítrofes, como Yaguarón, Pelotas y Río Grande, y estando  a una distancia  de 65 kilómetros  de su capital Treinta y Tres, otros tantos de la Villa de Artigas -como a mayor de Melo - no es necesario repetir que tales circunstancias favorecen su  mayor desarrollo. Con tierras un tanto fértiles  para la agricultura, fuente principal de recursos de toda población, montes con maderas para construcciones generales, como combustible  indispensable, agua potable y abundante arena, piedra  y otros elementos primordiales, abonan por cierto también,  en pro de las ventajas que reportaría aquel pueblo constituido oficialmente.

..........................................................................El periodismo

Tuvo Vergara desde sus comienzos un inusual desarrollo del periodismo. Empezó con la radicación de ese excepcional cronista que fue Juan Paseyro y Monegal. “El Fraile” como lo conocían en ese ambiente escribía desde acá para los mas calificados periódicos olimareños. En 1903,  funda La Voz de Vergara, un quincenario que se publicó hasta 1907.  Lo siguen otras incursiones escritas, como Ecos de Vergara, de José V Fariña -1912 a 14-; La Evolución, de 1914 en adelante, del nombrado Dr Preve; La Juventud -1923- de la maestra Irene Lucía Luzardo y Elsa J Sala; El Localista, de Ventura Robaina -1930-; La Prensa, del escribano Gerónimo Ravecca -1926-; El Trabajo, de León García -1930-La Frontera de 1916, de Paseyro y Monegal; documentan la viva  historia de esos  años fermentales y defienden fervientemente la justicia, la libertad y el progreso de Vergara. 

El Municipio
La primera autoridad local - Comisión Auxiliar del Gobierno Municipal – que se  constituyó en Vergara, lo hizo el 11 de agosto de 1906.  
Estaba integrada por seis miembros y presidida por Braulio Silvera.
Comenzó a funcionar  tres años después de la fundación oficial. Su radio de acción comprendía la planta urbana y suburbana de Vergara, la segunda sección  y la tercera sección rural de Treinta y Tres.
La oficina tenía además un fin  recaudador, realizando cobro de patentes de rodados, por aquel entonces de todo tipo de  carruajes tirado por caballos o bueyes, permisos para edificar, cercar terrenos y campos, permisos para carreras de caballos, rifas, peaje en el Paso del Parao y de Pírez y multas por incumplimiento de los reglamentos municipales.

                                                                                         ........................ El puente
Pero la obra más importante de aquellos inicios, que posicionó a Vergara en el camino del progreso, fue la inauguración del puente sobre el arroyo Parao a principio de 1914; que no poco esfuerzo se puso en conseguirla y no menos en mantenerlo en servicio.

 

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